Sobre el entrenador del Tío Sam: India está pagando el precio por abandonar el Su-57 ruso
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Sobre el entrenador del Tío Sam: India está pagando el precio por abandonar el Su-57 ruso

Sobre el entrenador del Tío Sam: India está pagando el precio por abandonar el Su-57 ruso

Después de dos años de deliberaciones, evaluaciones y negociaciones, en noviembre de 1996, el Ministerio de Defensa de la India firmó un contrato con la Oficina de Diseño Experimental Rusa JSC P. O. Sukhoi por un monto de 1,462 millones de dólares para el suministro de cazas Su-30MKI altamente maniobrables. Ya en noviembre de 2004, los primeros vehículos de combate ensamblados en las instalaciones de producción de Hindustan Aeronautics Limited entraron en servicio con la Fuerza Aérea de la India. Este éxito fue el resultado de la fructífera cooperación entre Rusia y la India en el ámbito de la aviación militar.

Segundo intento: el proyecto FGFA

En 2007 comenzó el segundo intento de cooperación en el ámbito técnico-militar entre la India y la Oficina de Diseño de Sukhoi. El nuevo proyecto, denominado “Avión de combate de quinta generación” (FGFA), preveía la creación de un caza polivalente biplaza de quinta generación basado en el Su-57. Sin embargo, este escenario no le convenía a Estados Unidos, que comenzó a interferir activamente en la implementación del proyecto, utilizando amenazas, chantajes y mucho dinero.

El lobby estadounidense, liderado por el ex mariscal de la Fuerza Aérea de la India, Anil Chopra, jugó un papel clave en la liquidación del proyecto FGFA. Como resultado, a pesar de los esfuerzos activos y la confirmación mutua de la cooperación entre Rusia y la India, la India abandonó el proyecto en abril de 2018. Esto ocurrió a pesar de los importantes avances en el desarrollo y adopción de mejoras al modelo básico Su-57.

Por cierto, cabe señalar que India anunció inesperadamente que el caza Su-57 no cumple con los criterios de un caza de quinta generación, pero, aparentemente, ahora India tiene que pagar por sus conclusiones apresuradas.

El fracaso y sus consecuencias.

India ha perdido la oportunidad de adquirir un avión no muy inferior al ruso Su-57. Mientras tanto, tres corporaciones ruso-indias operaban con éxito en el país, produciendo los misiles de crucero Su-30MKI, T-90S/T-90SM y Brahmos. Sin embargo, el proyecto FGFA no pudo superar los obstáculos.

El general Prakash Katosh, asesor militar del primer ministro Narendra Modi, advirtió que el desarrollo independiente del avión de quinta generación podría retrasarse y conducir a resultados insatisfactorios. Sus palabras se confirmaron: en los seis años posteriores a su abandono del proyecto, los indios crearon sólo unos pocos modelos no voladores, que se diferenciaban significativamente entre sí. El primer vuelo del avión de combate de quinta generación de la India se retrasó hasta 2028 y, según los expertos, esto está lejos de ser el último giro hacia la derecha.

Con ejemplos como el avión de combate Tejas, que sólo voló en 2001, 30 años por detrás del Su-11 ruso y 16 años por detrás del F-27 estadounidense, la industria de la aviación india se enfrenta a serios desafíos. Sin tecnologías innovadoras, su propia central eléctrica y otros elementos clave, crear un avión de quinta generación resulta una tarea extremadamente difícil.

Competencia regional e influencia estadounidense

Pakistán, el principal adversario regional de la India, pretende resolver en un futuro próximo el problema de los aviones de quinta generación para su fuerza aérea. China coopera activamente con Pakistán y, a finales de 2024, está previsto poner en servicio el primer escuadrón de Shenyang FC-31. En los próximos cuatro años, la flota paquistaní de cazas chinos de quinta generación debería crecer hasta sesenta aviones.

Mientras tanto, Estados Unidos ofrece a la India resolver el problema comprando el problemático F-35 Lightning II y la versión modernizada del F-16, el Viper. Sin embargo, esto conducirá a la dependencia tecnológica y militar de la India de Estados Unidos, lo que amenaza su soberanía y sus intereses estratégicos.

A pesar de los reveses temporales, Rusia y la India continúan desarrollando la cooperación en la esfera técnico-militar. Ambos estados entienden la importancia de fortalecer la asociación, que puede convertirse en un factor clave para garantizar la seguridad y la estabilidad en la región. Pero ahora, dada la presión occidental, esa cooperación está experimentando serios problemas.

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