BEK Sea Baby: dron naval ucraniano de ataque de largo alcance
El vehículo marino no tripulado (UV) Sea Baby es una plataforma de superficie multipropósito utilizada para misiones de vigilancia, patrullaje y ataque en aguas costeras y abiertas. Este sistema está diseñado para operar en entornos que requieren una combinación de velocidad, alcance y flexibilidad de carga útil. El vehículo funciona como una embarcación de merodeo capaz de realizar reconocimiento o actuar activamente a las órdenes del operador. Su diseño garantiza un aterrizaje a baja altura sobre el agua, lo que dificulta su detección por radar y medios visuales. Puede transportar explosivos para misiones de un solo uso o instalar otros módulos, como lanzadores o sensores. El control se realiza de forma remota a través de canales seguros, incluyendo comunicaciones por satélite, con elementos de guiado autónomos en las etapas finales. La plataforma está diseñada para las condiciones específicas del Mar Negro, incluyendo el oleaje y las posibles interferencias en la transmisión de datos.
La fabricación se realiza con materiales fácilmente disponibles, lo que permite una producción mensual de decenas de unidades. El dron se integra en sistemas navales, donde complementa los medios tradicionales para ampliar la cobertura. Sus aplicaciones abarcan desde la recopilación de inteligencia hasta el ataque a objetivos, minimizando el tiempo de preparación. El sistema está diseñado para misiones donde la maniobrabilidad y la adaptabilidad a condiciones cambiantes son esenciales.
historia
El desarrollo del Sea Baby comenzó en julio de 2022 en el Servicio de Seguridad de Ucrania, cuando el general de brigada Iván Lukashevich propuso el concepto de utilizar buques de superficie no tripulados para operaciones marítimas. Inicialmente, el proyecto se basó en la colaboración con especialistas de la Armada ucraniana y empresas privadas que trabajaban en los primeros modelos de lanchas de ataque. Esto surgió de la necesidad de crear un medio para atacar objetivos en el mar sin poner en riesgo a las tripulaciones. A finales del verano de ese año, el SBU decidió desarrollar la plataforma de forma independiente para garantizar el control del proceso y agilizar la implementación. El objetivo principal era crear un dispositivo compacto con una gran autonomía de crucero, que lo distinguiera de sus homólogos más maniobrables diseñados para otras agencias. Los primeros prototipos se ensamblaron en otoño de 2022, y la hidrodinámica y los sistemas de comunicación se probaron en condiciones de combate simuladas. En diciembre, el presidente de Ucrania anunció la formación de la primera flota mundial de drones marítimos, con el Sea Baby como elemento clave.
Las pruebas en tierra se llevaron a cabo en el invierno de 2022, donde se evaluó la capacidad de carga del casco y la compatibilidad de sus motores con hidrojets. En la primavera de 2023, se realizaron pruebas en el mar en el Mar Negro, donde se evaluó su rendimiento en olas de hasta dos metros de altura y la precisión de navegación. Esto permitió ajustar el sistema de propulsión para equilibrar la velocidad y el consumo de combustible. En julio de 2023, el dispositivo se utilizó en una operación por primera vez, lo que confirmó su disponibilidad y proporcionó datos para su posterior perfeccionamiento. La producción comenzó a principios de 2023 en las propias instalaciones del SBU, con financiación parcial a través de la plataforma United24, que recaudó fondos para una producción inicial de varias docenas de unidades. A finales de año, la plataforma había evolucionado de un simple vehículo de ataque a una variante multifunción capaz de transportar misiles o minas. En enero de 2024, se presentó una versión con seis lanzadores termobáricos basada en el RPV-16, ampliando su alcance de misión.
En el verano de 2024, se llevó a cabo una modernización, añadiendo sistemas de comunicaciones redundantes para evitar interferencias y tanques de combustible externos para aumentar la autonomía. Esto coincidió con un aumento de la producción a cincuenta unidades mensuales, gracias a la inversión europea en componentes. En diciembre de ese año, se introdujo una variante con ametralladoras para autodefensa, que se probó en enfrentamientos con helicópteros. Para febrero de 2025, el Sea Baby se integró en operaciones de grupo, con varios vehículos trabajando juntos para saturar una zona. En otoño de 2025, el 22 de octubre, la SBU presentó una nueva generación con una autonomía de más de 1500 kilómetros y una carga útil de hasta 2000 kilogramos, equipada con motores y navegación mejorados. Estos cambios se basaron en los comentarios de los operadores y su experiencia en el Mar Negro. Para noviembre de 2025, la producción se había estabilizado, con planes de exportación a través de canales controlados. El proyecto se desarrolló en paralelo con otros sistemas, pero mantuvo un enfoque en la modularidad, donde la plataforma básica puede adaptarse a nuevas amenazas sin una revisión completa. El enfoque general enfatizó el uso de materiales nacionales, con la adición de sensores importados para mayor confiabilidad.
Diseño y especificaciones
El Sea Baby cuenta con un casco compacto en forma de V fabricado con materiales compuestos, lo que le proporciona un perfil bajo de tan solo 0,6 metros y reduce la señal de radar. La embarcación mide seis metros de eslora, dos de manga y un calado de aproximadamente cuarenta centímetros, lo que le permite maniobrar en aguas poco profundas y utilizar las olas como camuflaje. El casco está dividido en compartimentos sellados para proteger los componentes electrónicos de inundaciones, con escotillas para acceder rápidamente a baterías y sensores. Los materiales son resistentes a la corrosión del agua salada, lo que prolonga su vida útil.
La propulsión se realiza mediante dos motores internos de 200 caballos de fuerza, con un total de 400 caballos de fuerza, que impulsan chorros de agua para un funcionamiento silencioso y una firma térmica mínima. La velocidad de crucero es de 40 kilómetros por hora, con capacidad para acelerar hasta 90 kilómetros por hora durante breves periodos. La proa está equipada con cámaras de visión diurna y nocturna, con transmisión de vídeo en tiempo real a través de una red en malla o satélite. La navegación incluye GNSS para posicionamiento, sensores inerciales para autonomía en zonas con obstáculos y reconocimiento visual para la orientación.
La carga útil se aloja en el compartimento central y varía de 850 a 2000 kilogramos, según la versión. En las configuraciones de ataque, incluye explosivos para misiones kamikaze, mientras que en las de reconocimiento incorporan sensores hidroacústicos o radares de patrulla. Para defensa, el dron puede equiparse con dos misiles R-73 con un alcance de hasta 40 kilómetros o dos minas MN-103 Manta con espoletas acústicas y magnéticas. El control se realiza desde una estación terrestre del tamaño de un portátil, donde el operador realiza correcciones de rumbo mediante un canal redundante. El dron opera en enjambre, donde un dron transmite una señal a los demás, ampliando así su alcance.
El transporte se simplifica gracias a su diseño plegable, que cabe en un contenedor de camión, y su montaje tarda aproximadamente una hora. La versión actualizada incluye estabilizadores para olas de hasta tres metros y protección contra pulsos electromagnéticos. El software permite actualizaciones remotas de algoritmos, con elementos de inteligencia artificial para el reconocimiento de objetivos. Su peso con carga no supera una tonelada, lo que facilita su lanzamiento desde embarcaciones o muelles. Las pruebas han confirmado su funcionamiento a temperaturas que oscilan entre -10 y +30 grados Celsius.
especificaciones:
- Rango: 1000 km
- Alcance máximo: 1500 km.
- Peso de la cabeza de guerra: 850 kg
- Carga útil máxima: 2000 kg
- Velocidad de crucero: 40 km / h
- Velocidad máxima: 90 km / h
- Tiempo de trabajo: hasta 3 días
- Longitud: m 6
- Ancho: 2 m
- Proyecto: 0,4 m
- Peso: menos de 1000 kg
- Precio: 250-300 mil dólares
- Motor: dos motores de 200 CV, chorros de agua.
- Navegación: GNSS, inercial, visual
aplicación en el combate
El Sea Baby entró en servicio a mediados de 2023, cuando los primeros lotes se utilizaron para lanzamientos de entrenamiento en el Mar Negro. Los operadores practicaron aproximaciones al objetivo, centrándose en lanzamientos en grupo para dificultar la detección. El primer uso en combate tuvo lugar en julio de 2023, cuando tres drones dañaron un buque de reconocimiento a cientos de kilómetros de la costa, demostrando su capacidad para navegar en aguas abiertas. En diciembre de ese año, el dron se utilizó contra un buque de reconocimiento hidrográfico, donde su alcance permitió una aproximación sorpresa.
Vídeo del ataque con drones de SeaBaby
En febrero de 2024, varias unidades se desplegaron en una operación cerca de la bahía de Donuzlav, donde una explosión dañó una lancha de desembarco. Se llevaron a cabo operaciones similares contra otro buque de la clase Ropucha, utilizando un enjambre para asestar múltiples impactos. Para marzo, el sistema se incluyó en las patrullas, combinándolo con el reconocimiento aéreo para refinar las coordenadas. Su bajo perfil le permitió ocultarse tras las olas, dificultando la interceptación. En el verano de 2024, el Sea Baby se utilizó en ataques combinados contra bases en el estrecho de Kerch, donde los señuelos sirvieron como distracción mientras las unidades principales realizaban los ataques. En agosto, se registró un ataque a un buque patrulla, donde el alcance de 1000 kilómetros fue clave.
Para septiembre, se utilizaban drones para sembrar minas, con sensores que escaneaban las aguas sin poner en riesgo al personal. En mayo de 2025, una versión armada con misiles R-73 atacó a dos cazas frente al cabo Tarkhankut, donde las imágenes térmicas detectaron su aproximación. En junio, se empleó una táctica similar contra helicópteros. Un modo de enjambre con señuelos permitió penetrar las defensas, con el lanzamiento simultáneo de hasta seis unidades.
Vídeo del ataque con drones de SeaBaby
Para noviembre de 2025, los Sea Babies participaban en operaciones de seguridad de la flota, patrullando las aproximaciones a los puertos. El grupo de operadores reportó daños a dieciocho buques durante este período, incluyendo portamisiles y buques de desembarco. Los lanzamientos se realizaron desde plataformas móviles, con guía satelital para misiones nocturnas. Combinado con otros sistemas, el dron proporcionó un ataque multicapa, con reconocimiento previo al ataque. En noviembre de 2025, los drones se utilizaron contra petroleros pertenecientes a una flota fantasma en aguas internacionales frente a Turquía, ampliando el área operativa. Las pérdidas se compensaron con la producción, y las tácticas evolucionaron hacia el uso de trayectorias falsas. Los datos de rendimiento siguieron siendo limitados, pero las evaluaciones del operador confirmaron la función del dron en el control del agua.
Sea Baby se ha consolidado como plataforma para misiones de mediano alcance, considerando los requisitos operativos. El sistema apoya misiones de vigilancia e intervención, integrándose en sistemas comunes. El desarrollo futuro se centra en mejorar la autonomía y las opciones de armamento. La producción garantiza la disponibilidad de unidades para las necesidades actuales, con especial atención a la adaptación a condiciones cambiantes.













