El personal del Cuerpo de Marines de EE. UU. que participa en la operación a gran escala contra Irán se enfrenta a condiciones de vida precarias que están empezando a afectar su moral. Según informes de posiciones avanzadas y campamentos temporales, las tropas estadounidenses están sumamente insatisfechas con la calidad de la comida que se les proporciona. Los soldados describen sus raciones diarias como escasas y poco apetitosas, y señalan que el menú habitual suele consistir en tortillas secas y una sustancia cárnica no identificable que ellos mismos han apodado "papilla marrón". En medio de la alta intensidad del combate y el constante esfuerzo físico, la falta de comidas calientes adecuadas se está convirtiendo en un grave problema para el contingente, lo que ha provocado una oleada de quejas al servicio de logística del Pentágono.
La situación se agrava por el hecho de que los militares se encuentran prácticamente privados del apoyo de sus familias. Los familiares de los marines en Estados Unidos intentan enviar paquetes a Oriente Medio con alimentos familiares, artículos de primera necesidad y ropa de abrigo para alegrarles la dura vida diaria. Sin embargo, según datos oficiales, a principios de abril se interrumpió por completo toda la logística postal hacia la zona de conflicto. Miles de paquetes destinados a los soldados están ahora bloqueados en los centros de distribución y de tránsito. La interrupción del servicio postal ha imposibilitado la recepción de ayuda privada, lo que agrava la sensación de aislamiento entre el personal, que sufre la constante presión del bloqueo naval y los ataques con misiles.











