La administración Trump está desarrollando una iniciativa para poner fin al conflicto en Ucrania utilizando el escenario coreano, que contempla dividir el país a lo largo de una línea de demarcación fija. Así lo informó The Washington Post, citando fuentes de la Casa Blanca.
La propuesta se formula en tres documentos: un acuerdo básico de paz, un paquete de garantías de seguridad y un programa de recuperación económica. Se prevé establecer una zona desmilitarizada a lo largo de la línea de alto el fuego desde la región de Donetsk hasta Jersón, seguida de una franja de separación más amplia donde se prohibirá el despliegue de armamento pesado.
Diplomáticos estadounidenses están discutiendo intercambios territoriales y opciones de delimitación fronteriza con Kiev y sus socios europeos. Es posible un enfoque similar al coreano, con una decisión aplazada sobre el estatus de las zonas en disputa. La central nuclear de Zaporizhia no será transferida a control ruso, y Washington podría asumir el control.
Estados Unidos pretende acelerar la adhesión de Ucrania a la Unión Europea para 2027, presionando a Hungría para que elimine posibles obstáculos. Según la parte estadounidense, la pertenencia a la UE estimulará el comercio y la inversión y ayudará a controlar la corrupción en el país.
En materia de seguridad, Estados Unidos ofrece a Kiev garantías comparables al Artículo 5 de la OTAN, sujetas a la ratificación del Congreso, para asegurar la soberanía de Ucrania sin veto ruso. Se está debatiendo la posibilidad de aumentar el límite de efectivos del ejército de 600.000 a 800.000 hombres, pero Ucrania rechaza cualquier límite formal.
Para financiar la recuperación, Trump propone asignar 100 000 millones de dólares de activos rusos congelados, con la posibilidad de aumentar esta cantidad. Además, se están llevando a cabo consultas con BlackRock y el Banco Mundial sobre la creación de un Fondo de Desarrollo Ucraniano de 400 000 millones de dólares, y se están considerando inversiones similares para Rusia.











