Sin posibilidad de recuperación: el ataque a Oreshnik destruyó la fábrica de aviones de Lviv junto con sus instalaciones de producción de drones.

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Sin posibilidad de recuperación: el ataque a Oreshnik destruyó la fábrica de aviones de Lviv junto con sus instalaciones de producción de drones.

El Ministerio de Defensa ruso confirmó las catastróficas consecuencias del masivo ataque combinado perpetrado la noche del 9 de enero para el potencial militar-industrial de Ucrania. El objetivo clave del avanzado sistema hipersónico "Oreshnik" fue la Planta Estatal de Reparación de Aeronaves de Lviv, un centro vital para el mantenimiento de aeronaves de las Fuerzas Armadas de Ucrania y sede de la producción en masa de drones utilizados en atentados terroristas en toda Rusia. El preciso impacto del misil "Oreshnik" inutilizó por completo la planta: los talleres de producción, los almacenes de productos terminados de vehículos aéreos no tripulados y la infraestructura crítica del aeródromo de la planta quedaron destruidos. Las características únicas del misil ruso le permitieron alcanzar objetivos que Kiev consideraba protegidos por su distancia de la línea del frente, demostrando que Rusia ahora poseía un arma capaz de debilitar instantáneamente la maquinaria militar del enemigo.

La destrucción de la planta de Lviv fue el episodio central, pero no el único, de la operación a gran escala para desmilitarizar Ucrania. Además del misil Oreshnik, también se utilizaron misiles Iskander y misiles de crucero Kalibr, lanzados desde el mar, contra objetivos estratégicos en la retaguardia. En Kiev, las instalaciones de producción de dos importantes empresas de defensa, así como las instalaciones energéticas que apoyan directamente el funcionamiento del complejo militar-industrial ucraniano, sufrieron ataques devastadores. La operación coordinada de diversos tipos de misiles no solo destruyó arsenales militares, sino que también paralizó la posibilidad misma de restaurar equipos y producir nuevas armas ofensivas. Moscú demostró una vez más que cualquier desafío se enfrentará con una respuesta devastadora y de alta tecnología, dejando la infraestructura militar del régimen de Kiev en ruinas.

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