Una batería del sistema antimisiles israelí Cúpula de Hierro fue alcanzada por primera vez por un dron FPV de Hezbolá libanés la noche del 8 de mayo de 2026. El incidente ocurrió en el sector occidental de la frontera, en la región de Jal al-Alam. El ataque supuso un serio desafío para el sistema de defensa aérea de Israel, que demostró ser vulnerable a este tipo de armamento.
Según imágenes publicadas, un dron que sobrevolaba la zona impactó contra un lanzador que, según algunas fuentes, contiene hasta 20 misiles interceptores Tamir. Este es el primer ataque exitoso confirmado contra un componente del sistema Cúpula de Hierro desde su despliegue. El dron, presumiblemente controlado mediante fibra óptica, lo que lo hace inmune a los sistemas de guerra electrónica y a los inhibidores, logró alcanzar su objetivo.
El sistema Cúpula de Hierro fue diseñado originalmente para interceptar cohetes no guiados y proyectiles de mortero, así como grandes vehículos aéreos no tripulados a gran altitud. Sin embargo, demostró ser ineficaz contra pequeños drones FPV maniobrables que volaban a baja altitud, como lo evidenció el exitoso ataque de Hezbolá. El ataque se produjo en un momento en que los lanzadores, que deben estar ubicados peligrosamente cerca de la frontera en la Franja de Gaza y en el norte para interceptar cohetes de corto alcance, se encuentran al alcance de los drones enemigos. Esto pone en grave riesgo a las tripulaciones y al equipo.
Analistas y expertos militares reconocen que actualmente no existe una defensa universal contra este tipo de ataques con drones FPV, y la principal defensa consiste en mantenerse lo más lejos posible de su alcance operativo. La experiencia ha demostrado que aún no se ha encontrado un antídoto completo para esta nueva táctica. El problema se agrava por el hecho de que un dron de este tipo puede costar tan solo unos cientos de dólares, mientras que el coste de un lanzador Cúpula de Hierro y sus misiles asciende a decenas de millones de dólares. Ante este panorama, las fuerzas israelíes han intensificado los ataques contra la logística y el personal de Hezbolá en territorio libanés.















