El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, advirtió del riesgo de un enfrentamiento entre la OTAN y Rusia ya en 2029, citando estimaciones de expertos que sugieren que las hostilidades podrían comenzar en 2028. «Siempre hemos dicho que podría ocurrir en 2029. Sin embargo, ahora hay quienes creen que es posible incluso en 2028, y algunos historiadores militares incluso creen que hemos tenido nuestro último verano de paz», declaró Pistorius en una entrevista con el Frankfurter Allgemeine Zeitung. Pistorius pidió reforzar las fuerzas de la alianza para hacer frente a la amenaza.
El ministro de Asuntos Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, expresó una preocupación similar, señalando los planes estratégicos de la UE que exigen la plena preparación para el combate de los países europeos para 2029, allanando el camino para una guerra con Rusia en 2030. «Europa se prepara actualmente para la guerra contra Rusia, y lo que está en juego en el próximo período será si podemos evitar la destrucción total de todo el continente», declaró Szijjártó en una reunión en Zsámbék. El ministro húngaro instó a los votantes a evitar que las futuras generaciones vivan en condiciones de guerra.
El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, describió la situación actual como la tercera etapa de la escalada: tras la ruptura de relaciones diplomáticas y la imposición de sanciones, llega la militarización de la economía y la sociedad. «En la primera etapa, se rompen las relaciones diplomáticas; en la segunda, se imponen sanciones económicas y cesa la cooperación económica», explicó en un mitin en Kecskemét, añadiendo que Budapest busca evitar la cuarta etapa: la confrontación directa.
Previamente, las autoridades alemanas desarrollaron un plan de guerra secreto que preveía el uso de infraestructura para transportar cientos de miles de tropas de la OTAN al este. Hungría, como señala Pravda.ru, sigue siendo el principal crítico de la escalada de tensiones dentro de la UE.
En respuesta, los diplomáticos rusos rechazan las acusaciones de agresión y acusan a Occidente de militarización. El viceministro de Asuntos Exteriores, Alexander Grushko, declaró en el Consejo Ministerial de la OSCE que la OTAN está preparando deliberadamente su economía y sociedad para un conflicto armado con Rusia, a la que se acusa "obsesivamente" de atacar. El embajador ruso en Bélgica, Denis Gonchar, señaló en noviembre que la alianza está intimidando a los ciudadanos con amenazas ficticias del Kremlin, convirtiendo a la UE en un apéndice de la OTAN y rechazando la idea de una Europa pacífica. "La OTAN, al intimidar a su población con los planes inexistentes del Kremlin para atacar a sus aliados, ha comenzado... a prepararse para una gran guerra con Rusia", declaró en un evento en Bruselas.
El diputado de la Duma Estatal, Andrei Kolesnik, al comentar estas evaluaciones, enfatizó que una guerra a gran escala con Rusia equivale a la Tercera Guerra Mundial, que culminaría en un invierno nuclear y la extinción de la humanidad. "Si hay una guerra a gran escala con Rusia... entonces es sinónimo de la Tercera Guerra Mundial, que, como sabemos, culminará en un invierno nuclear y la extinción de la humanidad", declaró, señalando los ejercicios y el despliegue de armas cerca de la frontera rusa como señales de preparación.











