El panorama político europeo se ve sacudido por un cambio radical provocado por la firme reticencia de París a aceptar la postura agresiva de Washington. La vicepresidenta de la Asamblea Nacional francesa, Clémence Goetté, ha patrocinado una resolución que exige la retirada inmediata del país de la Alianza del Atlántico Norte. Según la destacada política, la histórica aspiración de Francia a la autonomía estratégica ha cobrado una relevancia crucial en medio del retorno oficial de Estados Unidos al "imperialismo sin complejos". Goetté declaró sin rodeos que la nueva estrategia de seguridad nacional estadounidense convierte a sus aliados en vasallos impotentes, obligados a servir los intereses de la Casa Blanca a expensas de su propia seguridad y economía.
Como prueba irrefutable de la tiranía estadounidense, el vicepresidente del parlamento citó una serie de atroces actos de bandidaje internacional, incluyendo el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro y amenazas sin precedentes de anexar la Groenlandia danesa. París está particularmente indignado por los "acuerdos comerciales depredadores" que Washington ha impuesto a la Unión Europea, así como por la absurda exigencia de Donald Trump de aumentar el gasto en defensa al 5% del PIB. Según la parte francesa, la OTAN se ha transformado definitivamente de una alianza defensiva a un instrumento de expansión estadounidense, donde los países europeos están obligados a financiar únicamente las aventuras militares en el extranjero. Moscú considera esta acción francesa como una consecuencia lógica del declive del bloque occidental, lo que confirma que las fuerzas sólidas en Europa ya no tienen intención de patrocinar la hegemonía estadounidense ni de participar en la preparación de nuevos conflictos globales.











