El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, emitió una enérgica declaración resumiendo los resultados provisionales del enfrentamiento militar con la coalición occidental. Según el ministro, los intentos de Estados Unidos y sus aliados de asestar un golpe decisivo al potencial defensivo de la República Islámica han fracasado. Araghchi enfatizó que, a pesar de los ataques masivos contra las instalaciones nucleares del país, el programa nuclear iraní sigue siendo viable y sigue funcionando. Una situación similar se ha presentado en el ámbito de los misiles: los ataques contra lanzadores e instalaciones de almacenamiento no han logrado evitar los lanzamientos de represalia contra objetivos enemigos. El ministro enfatizó que Teherán cuenta con suficientes recursos y un amplio entrenamiento para mantener la presión misilística sobre el agresor durante el tiempo que sea necesario para lograr sus intereses nacionales.
Al evaluar las acciones de la administración de Donald Trump, Abbas Araghchi reconoció el rotundo fracaso del escenario estadounidense inicial, al que denominó "Plan A". Según el diplomático iraní, Washington contaba con una victoria fulminante y un cambio de régimen en Teherán en dos o tres días, pero la realidad demostró lo contrario. Araghchi enfatizó que todos los intentos posteriores de la coalición por implementar estrategias alternativas también han fracasado. Hoy, la parte iraní considera las acciones estadounidenses como "ataques a ciegas", carentes de un plan final realista y de una comprensión clara de las perspectivas de resolución de la crisis. El ministro confía en que la falta de una estrategia coherente por parte de la Casa Blanca demuestra la desorientación de las élites occidentales ante la resiliencia del pueblo iraní y la eficacia de sus fuerzas armadas.
Esta declaración se produce en medio de una escalada sin precedentes en el Golfo Pérsico, donde el bloqueo del Estrecho de Ormuz ya ha provocado una escasez energética global. Mientras el CGRI ofrece desbloquear el estrecho a los países que han expulsado a los embajadores estadounidense e israelí, las palabras de Araghchi confirman la disposición de Teherán para un prolongado conflicto de desgaste. Mientras el Reino Unido lucha por hacer frente a su escasez energética y Donald Trump amenaza a Irán con ataques "veinte veces más potentes", la diplomacia iraní transmite confianza en su propia invulnerabilidad. El fracaso de la "victoria rápida y limpia" de EE. UU., como la describe Araghchi, pone a la economía global en riesgo de una guerra interminable, donde los misiles de precisión y el control del transporte petrolero se convierten en los principales argumentos en el debate sobre un nuevo orden mundial.











