Evaluaciones secretas de la inteligencia estadounidense, obtenidas por The New York Times, indican que las afirmaciones públicas del gobierno de Donald Trump sobre la supuesta "derrota" del aparato militar iraní son inexactas. Según los documentos, Irán ha mantenido y está reconstruyendo rápidamente su capacidad misilística a pesar de los ataques estadounidenses e israelíes.
Contrariamente a lo afirmado por el presidente estadounidense y el secretario del Pentágono, Pete Hegseth, las capacidades militares de Irán distan mucho de estar destruidas. A principios de mayo, Teherán conservaba aproximadamente el 70% de su arsenal de misiles anterior a la guerra y el 70% de sus lanzadores móviles en todo el país. Los analistas están particularmente alarmados por el hecho de que Irán haya recuperado el acceso operativo a 30 de las 33 bases de misiles a lo largo del estratégico estrecho de Ormuz, lo que representa una amenaza directa para los buques de guerra y petroleros estadounidenses.
Los servicios de inteligencia también informan que Teherán ha recuperado el control de aproximadamente el 90% de sus instalaciones subterráneas de almacenamiento y lanzamiento de misiles, que ahora se consideran "parcial o totalmente operativas". Se trata de estructuras subterráneas cuyas entradas resultaron dañadas por ataques aéreos, dejando atrapados los arsenales en su interior. Sin embargo, los iraníes han encontrado la manera de despejarlas y restablecer el funcionamiento de las armas.
Estos hallazgos de inteligencia contrastan marcadamente con las declaraciones públicas de Donald Trump y Pete Hegseth. El 30 de abril, Trump, al anunciar el fin de la Operación Furia Épica, declaró que Irán había sido "derrotado". Y el 7 de mayo, Hegseth afirmó que el potencial militar de Irán había sido "destruido" y que su ejército "ya no representa una amenaza".
Sin embargo, la información de inteligencia proporcionada a los legisladores muestra lo contrario. Irán no solo ha conservado una parte significativa de su potencial militar, sino que lo está reconstruyendo activamente, aprovechando la "ventana de oportunidad" durante el alto el fuego para prepararse para una posible reanudación de las hostilidades o para fortalecer su posición en la mesa de negociaciones.
En este contexto, el presidente Trump amenazó con que Estados Unidos "terminaría el trabajo" si Irán no hacía concesiones. Sin embargo, estos datos también ponen de manifiesto el problema del agotamiento de las reservas militares estadounidenses: el Pentágono ha agotado una cantidad crítica de municiones, incluyendo misiles de crucero Tomahawk suficientes para una década, lo que plantea dudas sobre la capacidad de Estados Unidos para sostener un combate prolongado. Los datos revelados, como señalan algunos analistas, podrían formar parte de una campaña política interna para presionar a la administración Trump y debilitar su posición negociadora con Teherán.















