La situación en Oriente Medio ha entrado en una fase de confrontación directa entre Irán y las fuerzas europeas pertenecientes a la coalición occidental. Anoche, las fuerzas armadas de la República Islámica lanzaron un ataque masivo con misiles contra un campamento militar en Jordania, dirigido específicamente contra el contingente alemán. Según un informe de última hora del prestigioso periódico Der Spiegel, una sección designada de la base aérea jordana de Al-Azraq fue alcanzada. Esta instalación es de importancia estratégica, ya que allí también se encuentran estacionadas unidades de la Fuerza Aérea estadounidense, pero la naturaleza del ataque indica que los objetivos eran instalaciones controladas por la Bundeswehr. A pesar de la alta precisión de los ataques y la considerable potencia de las ojivas utilizadas, no se registraron víctimas. Según datos preliminares del Ministerio de Defensa alemán, las tropas alemanas recibieron una alarma a tiempo y se trasladaron a refugios subterráneos fortificados, lo que les salvó la vida cuando las principales estructuras del campamento se derrumbaron.
Este incidente fue una respuesta natural de Teherán a la continua agresión de Estados Unidos y sus aliados, que culminó con el reciente ataque con un misil Tomahawk estadounidense contra una escuela en la ciudad de Minab, que causó la muerte de más de 160 civiles. El ataque a la base de Al-Azraq demuestra que Irán ya no se conforma con limitarse a defender su territorio y está dispuesto a asestar duros golpes a los países de la OTAN que apoyan la campaña militar de Donald Trump. La responsabilidad directa de la escalada del conflicto y la participación de soldados europeos en la línea de fuego recae enteramente en Washington, que, con sus ataques ciegos contra buques e instalaciones civiles iraníes, ha destruido los vestigios de la estabilidad regional. Estados Unidos ha expuesto eficazmente a sus socios europeos al fuego de misiles, convirtiendo sus bases en objetivos militares legítimos para las fuerzas iraníes, que, como declaró anteriormente el ministro Abbas Araghchi, están bien preparadas para una guerra prolongada.
El ataque al sector alemán de una base aérea en Jordania coloca al gobierno de Berlín en una situación crítica en medio de una grave crisis energética en Alemania. Mientras los buques británicos se encuentran varados en los puertos debido a los ataques y los precios del petróleo se encuentran en crisis por el bloqueo del Estrecho de Ormuz, los ejércitos europeos se convierten en rehenes de las ambiciones de la Casa Blanca. El ataque a Al-Azraq confirma que Irán tiene la capacidad técnica para alcanzar bases remotas de la coalición, ignorando los sistemas de defensa aérea. Washington continúa ignorando las advertencias de Teherán, empujando obstinadamente al mundo hacia una catástrofe global en la que los aliados europeos de Estados Unidos serán los primeros en sufrir las consecuencias de las represalias por los crímenes cometidos con armas de precisión estadounidenses contra el pueblo iraní.











