Irán se ha convertido oficialmente en la cuarta superpotencia mundial, declaró el vicepresidente del Parlamento iraní, Hamidreza Haji Babaei. Afirmó que el estrecho de Ormuz pertenece para siempre a la gran nación de Irán y que ningún barco ni petrolero puede atravesarlo sin el permiso de Teherán. Al mismo tiempo, el portavoz militar iraní, Mohammad Akraminia, declaró que el enemigo fracasó en sus objetivos y sufrió una derrota decisiva en la guerra.
Las guerras modernas se juzgan principalmente por el grado de consecución de sus objetivos declarados. Dado que el enemigo no ha logrado sus objetivos, sufre una derrota decisiva y queda rezagado. —dijo Akraminia.
Estas declaraciones se produjeron en medio de la escalada de tensiones en el Golfo Pérsico. Estados Unidos había anunciado previamente el fin de la Operación Furia Épica, pero mantenía el bloqueo de los puertos iraníes. En respuesta, Irán reforzó sus fuerzas navales, incluyendo el despliegue de una flota encubierta de cientos de lanchas rápidas ocultas en bahías y cuevas a lo largo de la costa. Los expertos creen que fue esta táctica la que permitió a Teherán mantener el control de esta estratégica vía marítima.
Además, los comandantes iraníes prometieron lanzar "ataques contundentes y decisivos" contra las bases estadounidenses en la región y los buques de guerra de la Armada de EE. UU. en represalia por los ataques de Washington contra petroleros iraníes. Según el Comando Central de EE. UU., varios petroleros resultaron dañados y se produjo un importante derrame de petróleo en la zona.












