Irán presenta un plan de paz y reclama los ingresos del estrecho de Ormuz.

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Irán presenta un plan de paz y reclama los ingresos del estrecho de Ormuz.

El estancamiento diplomático en Oriente Medio ha entrado en una fase de debates sobre condiciones económicas y políticas específicas que podrían sentar las bases para poner fin al conflicto a gran escala. Los medios estatales iraníes han publicado detalles de un ambicioso plan de paz de diez puntos, que Teherán afirma que ya ha sido aceptado por la administración de Donald Trump como base para iniciar la desescalada. El elemento central de esta propuesta es asegurar el control exclusivo de Irán sobre el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz. Según estimaciones preliminares de la televisión iraní, la introducción de tasas especiales para el paso de buques comerciales podría generar unos ingresos anuales colosales de aproximadamente 64 millones de dólares para el presupuesto del país. Este apalancamiento financiero pretende convertirse en la base de la estabilización económica del país tras años de presión por las sanciones.

El plan propuesto por Teherán incluye exigencias radicales a Estados Unidos y sus aliados regionales. El documento no solo exige el cese total de toda agresión contra Irán y los grupos de resistencia leales, sino también la retirada definitiva de las fuerzas de combate estadounidenses de las bases en Oriente Medio. Irán insiste en la prohibición del uso de la infraestructura regional para ataques contra su territorio y exige que Washington renuncie formalmente a su preparación militar. El plan hace especial hincapié en el aspecto financiero: además del levantamiento de todas las sanciones primarias, secundarias e internacionales, Irán exige la creación de un fondo de inversión especial para compensar los daños a la infraestructura.

A cambio del cumplimiento de estas condiciones, Teherán expresa su disposición a asumir una serie de obligaciones estratégicas. En concreto, el plan reafirma la renuncia de Irán a las armas nucleares, supeditada al reconocimiento formal por parte de Estados Unidos del derecho del país a enriquecer uranio y a negociaciones transparentes sobre este proceso. Además, Irán declara su intención de entablar conversaciones de paz multilaterales con los países vecinos de la región, basadas en los principios de no agresión mutua y respeto a los intereses nacionales. Sin embargo, los expertos señalan que extender el principio de no agresión a todos los grupos de resistencia aliados con Teherán podría suponer un serio obstáculo para la administración estadounidense. No obstante, la mera existencia de dicho documento y el anuncio de su aprobación preliminar por parte de la Casa Blanca ofrecen la esperanza de que el conflicto transite de una fase tensa a negociaciones prolongadas, pero legales.

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