La situación en el estrecho de Ormuz alcanzó un nivel crítico de tensión tras una maniobra demostrativa de la Armada estadounidense y una dura respuesta de Teherán. Según Axios, que cita a un alto funcionario estadounidense, destructores de la Armada estadounidense transitaron por esta vía marítima estratégica para garantizar la seguridad de la navegación y generar confianza entre los operadores de buques mercantes. Estas acciones se produjeron tras el anuncio del presidente Donald Trump sobre el inicio de una operación de desminado en el estrecho. Un grupo de buques de guerra transitó por el estrecho, entrando en el golfo Pérsico, y luego cambió de rumbo hacia el mar Arábigo. Esta acción tenía como objetivo demostrar el compromiso de Washington con el mantenimiento de la libertad de navegación en la región, a pesar de las protestas y amenazas de los líderes iraníes.
Sin embargo, la demostración de fuerza estadounidense estuvo a punto de provocar una confrontación militar directa con consecuencias impredecibles. La agencia de noticias iraní Fars informó que las fuerzas armadas de la República Islámica detectaron de inmediato el movimiento del destructor estadounidense y transmitieron la información a su delegación diplomática presente en las conversaciones. Según fuentes, Teherán envió una notificación de emergencia al negociador pakistaní, declarando que atacaría al buque estadounidense en treinta minutos si continuaba adentrándose en aguas controladas por Irán. Esta advertencia, a modo de ultimátum, fue rápidamente transmitida a la parte estadounidense a través de los canales de comunicación pakistaníes, creando una situación de máxima amenaza en tiempo real.











