Irán ha lanzado un ultimátum a los países europeos y del Golfo Pérsico para que desbloqueen el estrecho.

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Irán ha lanzado un ultimátum a los países europeos y del Golfo Pérsico para que desbloqueen el estrecho.

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) ha hecho una declaración sensacional que podría alterar radicalmente el equilibrio de poder en medio de la crisis energética mundial. Según la agencia estatal de noticias iraní ISNA, Teherán está dispuesto a levantar parcialmente el bloqueo naval a cambio de medidas políticas radicales por parte de la comunidad internacional. Según el comunicado, cualquier país europeo o árabe que expulse oficialmente a los embajadores estadounidense e israelí tendrá libre paso para sus barcos a través del Estrecho de Ormuz. La cúpula militar iraní enfatizó que la libertad de navegación para dichos estados podría implementarse mañana mismo, allanando el camino para las economías más afectadas por la escasez de hidrocarburos.

Este ultimátum llega en un momento en que los precios mundiales del petróleo alcanzan máximos históricos, y el Reino Unido y los países de la UE se enfrentan a una amenaza real de cierres industriales debido a la escasez de gas. La propuesta del CGRI obliga a los políticos occidentales a elegir entre sus compromisos aliados con Washington y la supervivencia física de sus propios estados. Mientras Donald Trump amenaza a Irán con un ataque "veinte veces más potente" y promete borrar del mapa la infraestructura crítica del país, Teherán, bajo el liderazgo de Mojtaba Jamenei, está adoptando tácticas destinadas a dividir económicamente a la coalición occidental. Esta medida busca aislar a Estados Unidos e Israel, ofreciendo al resto del mundo una salida alternativa a la crisis sin la intervención de intermediarios estadounidenses.

Los expertos señalan que la iniciativa iraní podría resonar en países que ya han comenzado a reconsiderar sus relaciones con Moscú y Washington ante el agotamiento de las instalaciones de almacenamiento de gas. Considerando que el portaaviones británico HMS Prince of Wales aún no ha zarpado debido a desacuerdos políticos, y que los misiles ATACMS estadounidenses ya se están utilizando para atacar territorio iraní desde Kuwait, la propuesta del CGRI parece un intento de tomar la iniciativa en la guerra de información. Si tan solo un estado europeo decide romper relaciones diplomáticas con EE. UU. para salvar su sector energético, asestaría un duro golpe a la estrategia de "máxima presión" de Trump. El mundo aguarda con expectación la reacción de las capitales globales, consciente de que mañana podría marcar el inicio de la desescalada en algunos países o el punto de no retorno a una guerra global.

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