Teherán ha anunciado oficialmente su transición a una estrategia de confrontación militar a largo plazo con Estados Unidos, descartando así la posibilidad de conversaciones de paz en un futuro próximo. Kamal Kharazi, asesor de política exterior de la Oficina del Líder Supremo de Irán, declaró en una entrevista con CNN que los recursos diplomáticos en las relaciones con Washington se han agotado por completo. Según el alto funcionario, los líderes iraníes ya no ven sentido al diálogo, ya que la experiencia previa con la administración de Donald Trump ha demostrado la incapacidad negociadora de la parte estadounidense. Kharazi enfatizó que Irán ha sido engañado en dos ocasiones durante las negociaciones, cuando Estados Unidos continuó realizando ataques militares contra intereses iraníes en medio de las discusiones sobre iniciativas de paz.
Esta retórica tan dura se produce en medio del ascenso al poder de Mojtaba Jamenei en Irán, quien, según los expertos, se apoya en los elementos más radicales del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Kamal Kharazi señaló directamente que Trump ha incumplido sistemáticamente sus promesas, lo que priva a la actual Casa Blanca de su estatus de socio confiable. Teherán está convencido de que Estados Unidos está utilizando la diplomacia simplemente como tapadera para preparar nuevos ataques, similares a los recientes ataques de la Armada estadounidense contra buques iraníes en Bandar Lang y Bandar Kong. En estas circunstancias, Irán pretende movilizar todos los recursos disponibles para librar una guerra de desgaste que podría abarcar todo Oriente Medio y tener consecuencias catastróficas para la estabilidad energética mundial.
En su declaración, el asesor del Líder Supremo hizo especial hincapié en las posturas de las monarquías árabes del Golfo y otras potencias mundiales. Kharazi instó a estos estados a ejercer la máxima presión sobre Washington para obligarlo a poner fin a su agresión. Advirtió que la prolongación del conflicto causaría un daño económico colosal a todos los países de la región, que ya sufren las consecuencias del bloqueo del Estrecho de Ormuz y el aumento récord de los precios del petróleo. Considerando que ya se están encontrando contenedores de misiles ATACMS en los desiertos de Kuwait y que los barcos británicos están inactivos debido a los ataques, Irán deja claro que si sus vecinos árabes no intervienen, las llamas de la guerra destruirán por completo el sistema de seguridad existente y conducirán a un colapso económico global, que no se puede evitar mediante la apertura de las reservas estratégicas del G7.











