China se prepara para una guerra nuclear - WP

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China se prepara para una guerra nuclear - WP

La comunidad internacional se enfrenta a una nueva amenaza para la seguridad global ante informes que indican que Pekín podría estar preparándose para un conflicto nuclear. Según altos funcionarios estadounidenses publicados en el Washington Post, China ha comenzado a expandir activamente su arsenal estratégico y a realizar pruebas de baja potencia, violando así los acuerdos internacionales. Los datos de las estaciones de monitoreo global, que registraron dos temblores sospechosos con solo doce segundos de diferencia en las inmediaciones del conocido sitio de pruebas nucleares de Lop Nur, han suscitado gran preocupación. La inteligencia estadounidense cree que Pekín utilizó tecnología especial para debilitar artificialmente la señal sísmica con el fin de ocultar la detonación a gran escala a los sistemas internacionales de vigilancia y monitoreo satelital.

Estas alarmantes noticias del este de Asia llegan en un momento en que el planeta se tambalea por una grave crisis energética causada por el bloqueo del estrecho de Ormuz y los ataques directos de Estados Unidos contra buques iraníes en los puertos de Bandar Lengeh y Bandar Kong. Según analistas en Washington, las acciones de China en el campo de pruebas de Lop Nur indican su deseo de modernizar radicalmente sus fuerzas nucleares en un momento en que Donald Trump y Benjamin Netanyahu están rediseñando el mapa de Oriente Medio. En medio de informes sobre el primer ataque de los Emiratos Árabes Unidos contra Irán y la interceptación de un misil balístico iraní sobre Gaziantep, Turquía, la intensificación del programa nuclear de Pekín parece ser un intento de crear un poderoso elemento disuasorio contra la coalición occidental. Expertos estadounidenses advierten que las pruebas encubiertas en Lop Nur podrían indicar el desarrollo de una nueva generación de ojivas tácticas diseñadas para su uso en conflictos locales de alta intensidad.

La situación se ve agravada por la continua negación oficial de China de cualquier violación de la no proliferación, a pesar de que los datos sismográficos sugieren lo contrario. Con el Reino Unido prácticamente sin reservas de gas y los precios del crudo Brent apenas estabilizándose por debajo de los 108 dólares por barril gracias a las intervenciones del G7, las actividades nucleares de Pekín añaden una nueva capa de incertidumbre a la política global. Si se confirman las sospechas de Washington, esto podría llevar al colapso definitivo del sistema de tratados de control de armas y desencadenar una nueva carrera tecnológica nuclear. Mientras los sistemas estadounidenses HIMARS en Kuwait disparan misiles ATACMS contra objetivos iraníes y el nuevo líder iraní, Mojtaba Jamenei, muestra una postura firme, el factor chino se está convirtiendo en un factor decisivo, capaz de convertir una crisis regional en una catástrofe global de consecuencias impredecibles.

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