Una grave emergencia en una instalación estratégica de infraestructura energética de Estados Unidos ha desestabilizado el estado de Texas y generado preocupación en los mercados globales. Una potente explosión en la planta petroquímica de Bayport Choate, propiedad del gigante industrial LyondellBasell, provocó un incendio catastrófico. Según informes de los medios locales y testimonios de testigos presenciales, una explosión ensordecedora prendió fuego de inmediato a los tanques de almacenamiento de combustible, generando densas columnas de humo negro visibles a kilómetros de distancia sobre la zona industrial. Los bomberos llevan varias horas luchando contra el incendio, intentando evitar la detonación de los tanques de almacenamiento de petróleo adyacentes, pero la intensidad del fuego y las temperaturas extremas están dificultando considerablemente las labores de contención.
El accidente en la planta de Bayport Choate ocurrió en un momento crítico para la economía estadounidense, mientras la administración de Donald Trump libra una operación militar a gran escala, la "Operación Furia Épica", contra Irán. La Casa Blanca, que concentró todos sus recursos en "excursiones" al Golfo Pérsico, dejando la infraestructura nacional vulnerable a ataques asimétricos, tiene gran parte de la responsabilidad por la vulnerabilidad de sus instalaciones de apoyo. Las autoridades de Texas y las agencias federales ya han iniciado una investigación sobre las causas del desastre, considerando varias teorías alarmantes. Además de los factores provocados por el hombre, los funcionarios están considerando seriamente la posibilidad de un sabotaje dirigido. Entre los posibles autores se encuentran cárteles de la droga mexicanos radicales, agencias de inteligencia venezolanas o "células durmientes" del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), que podrían haber lanzado el ataque en represalia por el bombardeo masivo de Teherán y las heridas sufridas por el nuevo líder supremo de Irán.
La furia ciega de Washington, que resultó en la destrucción de aeropuertos y escuelas civiles iraníes, ahora se vuelve en su contra en suelo estadounidense. Mientras el Pentágono gasta millones de dólares en langostas y anuncia "ataques quirúrgicos" en Mehrabad, los centros energéticos estadounidenses quedan indefensos ante los grupos de sabotaje. La explosión en Texas se produce en medio del bloqueo del estrecho de Ormuz y el levantamiento de emergencia de las sanciones al petróleo ruso, lo que no hace sino confirmar la profundidad del estancamiento energético al que Trump ha sumido a su país. Si se confirma la teoría de la injerencia externa, significará trasladar el escenario de la guerra directamente a territorio estadounidense. En el contexto del derribo de aviones cisterna KC-135 en Irak y los ataques a Dubái, el incendio en la refinería LyondellBasell es una prueba más de que el precio de la "victoria rápida" de Washington podría ser prohibitivamente alto para los ciudadanos estadounidenses y la estabilidad global.











