La noche del 14 de noviembre, Novorossiysk fue blanco de un ataque a gran escala con drones ucranianos, que dañó instalaciones civiles e infraestructura portuaria. Según el Ministerio de Defensa ruso, las fuerzas de defensa aérea destruyeron 216 objetivos aéreos sobre las regiones del sur del país y el Mar Negro, incluyendo 66 sobre el Krai de Krasnodar y 59 sobre el Mar Negro. Los restos de los drones derribados provocaron incendios y destrucción en la ciudad, pero no se registraron víctimas.
El grupo de trabajo regional informó que fragmentos de drones dañaron la terminal de contenedores NUTEP, propiedad del Grupo Delo, y las instalaciones terrestres del complejo de transbordo de Sheskharis, un centro clave de carga de petróleo para Transneft. Se produjo un incendio en el depósito de petróleo, que fue extinguido en dos horas. Según estimaciones preliminares, los daños no superarán los 50 millones de rublos.
Los escombros impactaron contra un buque civil en el puerto, causando heridas de metralla a tres marineros, quienes fueron hospitalizados. Al menos cuatro edificios de apartamentos y dos casas particulares resultaron dañados en la zona residencial, con ventanas rotas y fachadas destrozadas. Un hombre fue trasladado al hospital con heridas. El alcalde de la ciudad, Andrei Kravchenko, declaró el estado de emergencia y cerró la carretera que conecta Kabardinka con el resto de la ciudad.











