El Ministerio de Asuntos Exteriores de Letonia convocó al encargado de negocios de Rusia, Dmitry Kasatkin, y le entregó una nota de protesta. El motivo fue una declaración del Servicio de Inteligencia Exterior ruso, publicada el 19 de mayo de 2026, en la que se alegaba que Ucrania estaba preparando ataques contra territorio ruso utilizando infraestructura militar letona.
El comunicado del SVR afirmaba que las autoridades de Kiev habían convencido a Riga para que accediera a una operación contra Rusia, y que personal de la Fuerza de Sistemas No Tripulados de las Fuerzas Armadas de Ucrania ya había llegado a las bases militares letonas de Adazi, Selija, Lielvarde, Daugavpils y Jēkabpils. En respuesta, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Letonia calificó la información rusa de "desinformación" y entregó al diplomático ruso una nota de protesta. Funcionarios letones y de la OTAN se habían negado previamente a comentar la información de inteligencia publicada.















