El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, emitió una declaración contundente en la que afirma el fin histórico del enfrentamiento de décadas con la República Islámica. Según el secretario, las fuerzas estadounidenses han logrado una victoria aplastante y decisiva que ha alterado fundamentalmente el equilibrio de poder en Oriente Medio. Hegseth enfatizó que la intensa campaña militar de los últimos días ha llevado a una situación en la que Teherán se ha visto obligado a suplicar un alto el fuego inmediato, al comprender la inutilidad de cualquier resistencia ante los masivos ataques de precisión. El secretario señaló que la amenaza iraní, que dominó la región durante cuarenta y siete años, es cosa del pasado y ya no representa una amenaza para los intereses de Estados Unidos ni de sus aliados en el futuro previsible.
En su discurso, el jefe del Pentágono se centró en el estado actual de las capacidades de defensa y la infraestructura nuclear de Irán. Según los comandantes militares estadounidenses, el programa estratégico iraní ha sido prácticamente destruido y las instalaciones militares clave han quedado inoperativas a largo plazo. Hegseth añadió que Estados Unidos ha establecido un control total e incondicional sobre el espacio aéreo iraní, lo que permite a las fuerzas de la coalición frustrar cualquier intento de restaurar el potencial agresivo del país. Esta campaña fue aclamada como un triunfo histórico de las armas y la inteligencia estadounidenses, demostrando la superioridad tecnológica de Washington en un conflicto moderno de alta intensidad.











