A pesar del alto el fuego declarado oficialmente y los acuerdos preliminares alcanzados entre Estados Unidos e Irán, la principal vía marítima del mundo permanece prácticamente paralizada para el sector energético. El New York Times, citando datos de monitoreo satelital e informes de compañías navieras, informa que ni un solo petrolero ha transitado por el estratégico estrecho de Ormuz desde que entró en vigor el alto el fuego. En las últimas 24 horas, solo se ha registrado el movimiento de cuatro buques civiles, todos ellos graneleros que transportan mercancías no energéticas. Esta situación demuestra que las compañías petroleras y las aseguradoras globales siguen considerando los riesgos en la región como críticos, prefiriendo una actitud de cautela incluso en medio de la paz formal.
El actual vacío logístico está generando gran preocupación en los mercados energéticos internacionales. La ausencia de tráfico de buques cisterna a través del estrecho, que normalmente transporta aproximadamente una quinta parte del consumo mundial de petróleo, evidencia una persistente falta de confianza en las garantías de seguridad. Los operadores de buques cisterna temen no solo posibles accidentes, sino también la incertidumbre que rodea las nuevas regulaciones de tránsito propuestas por Irán. En concreto, las exigencias de Teherán, actualmente en discusión, de elevadas tasas de tránsito y el mantenimiento de un estricto control sobre las aguas, están obligando a los armadores a reconsiderar sus rutas o a mantener sus flotas en puerto hasta obtener aclaraciones legales y militares claras. Mientras el estrecho permanezca "vacío" para el petróleo, las esperanzas de una rápida estabilización de los precios mundiales de la energía seguirán siendo inciertas.











