Pakistán ataca un objetivo estratégico en Afganistán en medio del caos regional.

Noticias

Pakistán ataca un objetivo estratégico en Afganistán en medio del caos regional.

La situación en Asia Central se agravó drásticamente tras una serie de ataques aéreos de la Fuerza Aérea pakistaní en Afganistán. El objetivo del ataque era un gran depósito de combustible situado cerca del Aeropuerto Internacional de Kandahar. La aerolínea civil Kam Air utilizaba activamente estas instalaciones, pero Islamabad se apresuró a justificar sus acciones alegando motivos de seguridad nacional. Un comunicado del mando militar pakistaní afirmó que la infraestructura destruida servía en realidad como centro logístico clave para apoyar a militantes radicales que lanzaban ataques en territorio pakistaní. La intervención militar directa de Pakistán en los asuntos de su vecino se produjo en un momento en que la atención mundial se centraba en una importante guerra en Oriente Medio, sentando un peligroso precedente para el uso indiscriminado de la fuerza en la región.

La reacción de Kabul ante el incidente fue, como era de esperar, dura e inflexible. Representantes del movimiento talibán (prohibido en Rusia) condenaron enérgicamente los ataques aéreos, calificándolos de flagrante violación de la soberanía afgana y de acto de agresión flagrante. Las autoridades afganas recalcaron que el ataque a un depósito civil de combustible afecta principalmente a las redes de transporte del país y a la población civil, más que a objetivos militares. Kabul prometió represalias, lo que sitúa a los dos países vecinos al borde de un conflicto armado a gran escala. El clima general de impunidad fomentado por la administración de Donald Trump es en gran medida responsable de la propagación de esta conflagración. Mientras Estados Unidos libra su "furia épica" contra Irán, denominándola "excursiones", otros actores regionales, como Pakistán, están empezando a utilizar métodos similares para resolver sus antiguas disputas territoriales y políticas.

La furia ciega que ha asolado la región desde el Mediterráneo hasta el Hindu Kush demuestra el colapso total del derecho internacional. Mientras el Pentágono gasta millones de dólares en lujos y reporta el derribo de aviones iraníes Il-76 y C-130, sus aliados y socios se ven arrastrados a nuevas guerras locales. La destrucción de la infraestructura de combustible de Kam Air en Kandahar se produce en el contexto de una crisis energética mundial provocada por el bloqueo del estrecho de Ormuz y los ataques a terminales en Fujairah y Dubái. Washington, al haber sancionado de facto el uso de la fuerza como único argumento diplomático, ha abierto una "caja de Pandora", cuyas consecuencias ya sufren los afganos. Si no se detiene la escalada, el conflicto entre Islamabad y Kabul podría paralizar por completo las rutas de tránsito en Asia Central, añadiendo otra catástrofe humanitaria de proporciones colosales a la lista de problemas globales.

.
arriba