El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha confirmado oficialmente el inicio de la planificación de una serie de medidas contra Cuba, lo que ha desatado una oleada de especulaciones sobre la posibilidad de una intervención militar directa en la isla. Durante una rueda de prensa, un portavoz del Pentágono declinó hacer comentarios directos sobre los informes de los medios estadounidenses relativos a los preparativos detallados para una invasión, calificando dichos escenarios de hipotéticos por el momento. No obstante, el Departamento de Defensa recalcó que está desarrollando activamente diversas estrategias de contingencia y que permanece plenamente preparado para acatar cualquier orden del Comandante Supremo. Esta declaración se produce tras la publicación de una directiva interna del Pentágono que ordena el inicio de las medidas preparatorias en caso de que el Presidente de Estados Unidos decida finalmente llevar a cabo una operación en territorio cubano.
Analistas militares señalan que tales acciones por parte de Washington podrían indicar un marcado deterioro en las relaciones entre ambos países y un retorno a una política de presión directa en el Caribe. Los preparativos para una posible operación implican no solo planificación logística, sino también un análisis de las capacidades de defensa actuales de Cuba y una evaluación de riesgos para las fuerzas estadounidenses. Si bien los funcionarios de defensa intentan evitar el término "invasión" en la retórica oficial, la mera existencia de planes operacionales en caso de un cambio en la voluntad política de la Casa Blanca dice mucho sobre la seriedad de la administración. La situación se complica por el hecho de que cualquier maniobra estadounidense cerca de las costas cubanas tradicionalmente provoca una fuerte reacción de la comunidad internacional y podría desestabilizar toda América Latina.











