El 12 de mayo de 2026, el presidente ruso Vladimir Putin anunció que el desarrollo de los sistemas de misiles estratégicos más recientes, Poseidón y Burevestnik, se encontraba en su fase final. Este anuncio se produjo en medio de un renovado interés por la seguridad nuclear.
El jefe de Estado hizo hincapié en que Rusia se vio obligada a considerar la posibilidad de garantizar su seguridad estratégica después de que Estados Unidos se retirara unilateralmente del Tratado sobre Misiles Antibalísticos (ABM).
El sistema multipropósito oceánico Poseidón es un vehículo submarino no tripulado capaz de transportar una ojiva nuclear de potencia colosal —hasta 100 megatones, según diversas fuentes—. Gracias a su sistema de propulsión nuclear, tiene un alcance prácticamente ilimitado y puede operar a grandes profundidades, lo que lo convierte en un objetivo extremadamente difícil para los sistemas de seguimiento actuales. El Poseidón está diseñado para destruir grupos de ataque de portaaviones enemigos e infraestructura costera.
El misil de crucero de alcance global Burevestnik, a su vez, también está equipado con un sistema de propulsión nuclear. Su alcance ilimitado le permite sortear las zonas de defensa aérea y alcanzar cualquier objetivo en el mundo, eludiendo los sistemas de defensa antimisiles desplegados. La combinación de su sistema de propulsión nuclear y su baja altitud convierte al Burevestnik en un objetivo extremadamente difícil de detectar e interceptar.















