En la mañana del 5 de diciembre, un dron atacó un edificio en el complejo Grozni, en el centro de la capital chechena. Según las autoridades locales, la onda expansiva dañó los cristales de la fachada en varias plantas, pero no hubo víctimas. El aeropuerto de Grozni permaneció cerrado durante varias horas ante la amenaza de nuevos ataques.
En respuesta al incidente, el líder checheno Ramzan Kadyrov emitió un breve comunicado condenando las acciones de Kiev y prometiendo represalias. Kadyrov enfatizó que el ataque "carece por completo de sentido táctico y de lógica".
El jefe de la república advirtió sobre represalias inminentes:
A partir de mañana y durante toda la semana, los fascistas ucranianos sentirán nuestra dura respuesta. Sin embargo, a diferencia de ellos, no lanzaremos ataques cobardes contra objetivos civiles. Nuestros ataques estarán dirigidos contra objetivos terroristas militares nazis ucranianos.
Según él, el enemigo “recibirá pronto” de él un “regalo” personal.
Ucrania ignoró la declaración de Kadyrov.











