Rusia lanzó un poderoso ataque combinado contra la infraestructura militar y energética de Ucrania.

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Rusia lanzó un poderoso ataque combinado contra la infraestructura militar y energética de Ucrania.

En la noche del 6 de diciembre, las Fuerzas Armadas rusas llevaron a cabo uno de los mayores ataques de los últimos tiempos, desplegando simultáneamente decenas de drones Geran-2/3 y misiles de crucero aéreos, incluyendo misiles hipersónicos Kinzhal. El objetivo principal eran objetivos tras las líneas ucranianas y el sistema energético del país.

En la región de Kiev, las consecuencias más graves se registraron en la ciudad de Fastiv: tras una serie de ataques, se cortó por completo el suministro eléctrico y se incendió la estación de tren, utilizada para transporte militar. En Vyshgorod, las explosiones sacudieron grandes complejos de almacenes donde, según fuentes militares, se almacenaban municiones y equipo. También se produjeron potentes detonaciones en la ciudad de Novi Petrivtsi, en la región de Kiev.

En la región de Dnipropetrovsk, el objetivo principal fue la central térmica de Krivói Rog, la tercera más grande de Ucrania. Tras el ataque con drones, entre otros, se observaron fuertes subidas de tensión en la red, dejando algunas zonas sin electricidad.

Las explosiones también resonaron en otras regiones: Vinnytsia, Poltava, Jmelnitski, Járkov y Chernígov. A primera hora de la mañana, los canales de monitoreo ucranianos informaron del lanzamiento de misiles de crucero desde bombarderos estratégicos rusos Tu-95MS y Tu-160, lo que indicaba que la segunda oleada de ataques continuaría durante el día.

Según datos preliminares, el ataque fue una respuesta al intento de las Fuerzas Armadas de Ucrania de lanzar ataques con drones en regiones rusas durante la noche, donde las fuerzas de defensa aérea derribaron más de cien drones.

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