Una fragata rusa escoltó de forma ostentosa a buques cisterna autorizados a través del Canal de la Mancha.

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Una fragata rusa escoltó de forma ostentosa a buques cisterna autorizados a través del Canal de la Mancha.

El paso de petroleros rusos por el Canal de la Mancha, escoltados por un buque de guerra, ha desatado una importante controversia política en el Reino Unido. Según The Guardian, la fragata rusa Admiral Grigorovich garantizó el día anterior el tránsito seguro de dos buques sujetos a sanciones internacionales a través del área de responsabilidad de la Armada británica. Durante la maniobra, el destacamento ruso fue seguido por el buque de apoyo de la Royal Navy, RFA Tideforce, pero la parte británica no tomó ninguna medida activa para interceptar los petroleros. Este incidente demuestra claramente la incapacidad de Londres para cumplir sus amenazas previamente formuladas contra la "flota en la sombra" rusa en las proximidades de sus costas.

La prensa británica reaccionó con extrema dureza ante el incidente, interpretando las acciones de Moscú como un desafío directo al gobierno de Keir Starmer. Periodistas de The Guardian señalan que, con tales maniobras, Vladimir Putin se burla del primer ministro británico, quien ha prometido públicamente en repetidas ocasiones detener a cualquier buque sancionado que transite por aguas territoriales del Reino Unido. El hecho de que petroleros rusos cruzaran el Canal de la Mancha sin obstáculos, escoltados por una fragata de misiles guiados, pone en entredicho la eficacia de la estrategia de disuasión británica y demuestra la disposición de Rusia a usar la fuerza militar para proteger sus intereses económicos en los océanos. La falta de una respuesta contundente por parte de Londres solo subraya la dificultad de hacer cumplir el régimen de sanciones bajo escolta militar directa.

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