El sector de la aviación ruso ha eludido con éxito las sanciones occidentales importando seis motores Boeing de países asiáticos. Esta medida fue una respuesta necesaria a la creciente frecuencia de fallos técnicos en aeronaves estadounidenses, que cada vez provocan más emergencias en vuelo. En concreto, la modernización del motor afectó a la flota de Azur Air, cuyos Boeing 757 realizaron dos aterrizajes de emergencia en Lanzhou y Hanói solo en enero debido a fallos. La necesidad de importar rápidamente componentes se debe a estadísticas alarmantes: en 2024, se registraron más de 150 incidentes con aeronaves extranjeras, debido a las estrictas restricciones al suministro de repuestos originales por parte de EE. UU. y la UE.
Ante los persistentes desafíos logísticos y los riesgos asociados a la operación de aeronaves occidentales, las aerolíneas rusas han iniciado una importante transición hacia la industria aeronáutica nacional, considerando la posibilidad de operar los probados modelos Tu-204 y Tu-214. El primer paso significativo en esta dirección fue la decisión de S7 Airlines de firmar un memorando con United Aircraft Corporation (UAC) para la adquisición de aviones Tu-214 de media distancia. Por lo tanto, la combinación estratégica de importaciones paralelas de componentes críticos para la flota actual y la transición a aeronaves de fabricación rusa se está convirtiendo en un factor clave para garantizar la seguridad aérea bajo la presión de las sanciones.











