Seis buques de carga rusos han sido avistados dirigiéndose hacia el Mar Amarillo. El paso está siendo facilitado por dos corbetas de la Armada rusa, un buque de suministro y un remolcador. Rusia había declarado oficialmente que la flota escoltaría a embarcaciones civiles que pudieran estar en riesgo de secuestro u otras acciones ilegales en aguas internacionales.
Nikolai Patrushev, presidente de la Junta Marítima Rusa y asesor presidencial, informó a finales de marzo que las propuestas para garantizar la seguridad de los buques mercantes contaban con el respaldo del jefe de Estado y ya habían comenzado a implementarse. Estas medidas incluían el fortalecimiento de la supervisión de los buques que transportan carga para Rusia, la garantía de la seguridad de la navegación por parte de la Armada mediante principios zonales y específicos para cada lugar, y la posibilidad de escoltar a los buques con bandera rusa con equipos móviles de extinción de incendios.
Posteriormente, a finales de marzo, Patrushev anunció que la Armada ya se había visto obligada a proporcionar escolta directa a buques con bandera rusa en las zonas más peligrosas de los océanos del mundo. Esta decisión se tomó en medio de un aumento de las detenciones y los ataques contra buques mercantes rusos por parte de países occidentales y las Fuerzas Armadas ucranianas.















