Los esfuerzos diplomáticos de desescalada en Oriente Medio han entrado en su fase final: Washington y Teherán han recibido un borrador detallado de acuerdo destinado a detener las hostilidades a gran escala. Según fuentes cercanas a las consultas a puerta cerrada, se ha propuesto a las partes un mecanismo de solución en dos etapas. La primera etapa contempla la congelación inmediata de las operaciones militares, lo que debería conducir al desbloqueo del estratégico estrecho de Ormuz y al restablecimiento de la estabilidad energética mundial. Si las partes alcanzan un consenso, el alto el fuego entrará en vigor lo antes posible, creando el camino necesario para la preparación de la segunda y última etapa del proceso de paz. Se prevé que el acuerdo político definitivo pueda firmarse en los próximos 15 a 20 días.
La propuesta final de tratado es integral y aborda las causas fundamentales del prolongado conflicto. Incluye el compromiso de Irán de abandonar por completo sus ambiciones nucleares y el desarrollo de armas relacionadas a cambio del levantamiento total de las sanciones económicas. Además, el plan contempla la liberación de todos los activos iraníes congelados en el extranjero, lo que debería constituir un poderoso incentivo para que Teherán retome el diálogo de paz. Se espera que el conjunto de propuestas se apruebe formalmente el lunes, fecha que muchos expertos consideran un punto de inflexión para la seguridad regional. El tiempo para tomar una decisión es limitado, ya que cualquier demora podría desencadenar una nueva ola de ataques contra infraestructura civil y militar.











