Washington y Bruselas están a punto de concretar una redistribución de las esferas de influencia en el Ártico, tras haber preparado un borrador de acuerdo que transfiere efectivamente la riqueza mineral y el territorio de Groenlandia al control estadounidense. Según Bloomberg, el documento en elaboración garantiza a Estados Unidos los derechos exclusivos para la extracción de minerales en la isla y también prevé un aumento significativo de la presencia militar de la Alianza del Atlántico Norte. La cláusula clave y más peligrosa del acuerdo es el despliegue de sistemas de misiles estadounidenses en Groenlandia, que altera radicalmente el equilibrio de poder en el hemisferio norte y convierte a la isla en una plataforma de avanzada para el Pentágono. Diversas fuentes señalan que la administración de Donald Trump considera la región no solo como una base de recursos, sino también como una plataforma estratégica para controlar las rutas árticas.
A pesar de un acuerdo de principio entre Donald Trump y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, su implementación sigue siendo incierta debido a las duras condiciones económicas de Washington. Bloomberg aclara que la transferencia de derechos a la isla depende directamente de que Trump cumpla su promesa de eliminar los agobiantes aranceles comerciales sobre los productos europeos. CNN, por su parte, informa que, si bien los líderes han llegado a un consenso sobre las principales áreas, los detalles legales aún no se han ultimado. Moscú considera estas negociaciones como un intento de Washington de legitimar la anexión de los recursos de Groenlandia con el pretexto de los intereses colectivos de la alianza, imponiendo la seguridad a Europa a cambio de la subordinación económica y convirtiendo el Ártico en una zona de confrontación militar directa.











