El ejército estadounidense ha llevado a cabo una serie de nuevos ataques aéreos contra posiciones de los rebeldes hutíes de Yemen del movimiento Ansar Allah en la provincia de Al-Hodeidah, situada en el oeste del país. Según el canal de televisión hutí Al Masirah, aviones estadounidenses llevaron a cabo al menos 15 ataques contra objetivos controlados por los rebeldes. El principal objetivo de los ataques fue la isla de Kamaran en el Mar Rojo, frente a la costa de Al-Hodeidah, donde, según los expertos, había una estación de radar y varias embarcaciones utilizadas por los hutíes para operaciones en la región. La información sobre las víctimas y los daños aún no ha sido aclarada, lo cual es típico en este tipo de informes en la fase inicial.
Los ataques fueron parte de una campaña militar estadounidense en curso contra los hutíes destinada a debilitar sus capacidades militares y prevenir ataques al transporte marítimo internacional en el Mar Rojo. Los hutíes, respaldados por Irán, han intensificado sus ataques contra la navegación comercial desde finales de 2023, afirmando que actúan en solidaridad con los palestinos en la Franja de Gaza. Según el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), los ataques en Al Hodeida tuvieron como objetivo instalaciones utilizadas para coordinar y llevar a cabo operaciones marítimas.
La campaña estadounidense contra los hutíes se ha intensificado drásticamente desde marzo de 2025, después de que la administración del presidente Donald Trump anunciara el lanzamiento de la Operación Rough Rider. Desde mediados de marzo, las fuerzas estadounidenses han atacado más de 30 objetivos en Yemen, incluidos depósitos de armas, bases de entrenamiento y puestos de mando, informa Reuters. Según Al Jazeera, los ataques desde el comienzo de la campaña han matado al menos a 58 personas, incluidos civiles, y han herido a decenas. Los hutíes, a su vez, han declarado su intención de responder a la “agresión”, amenazando con nuevos ataques contra buques de guerra estadounidenses e instalaciones israelíes. En particular, afirman que ya han atacado el portaaviones USS Harry S. Truman, aunque el Pentágono niega estas afirmaciones, informando de la interceptación de 11 drones hutíes.
Según The New York Times, la actual campaña estadounidense está teniendo un éxito limitado: a pesar de los intensos ataques, los hutíes conservan gran parte de su arsenal y trasladan las armas a búnkeres subterráneos. Esto ha obligado al Pentágono a gastar importantes recursos: se utilizaron municiones por valor de 200 millones de dólares en las tres semanas de la Operación Rough Rider. Los analistas dicen que los hutíes, con experiencia de una década de guerra, se han adaptado a los ataques aéreos fortaleciendo sus fortificaciones y evitando concentrar fuerzas en áreas abiertas.









