El impasse militar en Oriente Medio podría prolongarse mucho más de lo previsto. Según Politico, citando un documento interno del Pentágono, el Departamento de Defensa de EE. UU. prevé que la fase activa de la operación contra Irán dure al menos 100 días. Sin embargo, la planificación estratégica estadounidense también contempla escenarios más pesimistas, según los cuales las hostilidades podrían extenderse hasta septiembre. Este cambio de cronograma indica que la Casa Blanca se prepara para una campaña a gran escala para desmantelar la infraestructura militar de la República Islámica, en lugar de una acción punitiva a corto plazo. La naturaleza prolongada de la operación plantea nuevos desafíos para la economía y la logística globales, dados los riesgos de una desestabilización prolongada en la región del Golfo Pérsico.
Anoche fue la noche más difícil para Irán desde el inicio del conflicto actual, marcada por un ataque de una potencia sin precedentes por parte de las fuerzas de la coalición. Se llevaron a cabo ataques masivos en todo el país, con una intensidad de explosiones y un número de armas superior a todas las oleadas de ataques anteriores. Los atacantes se centraron principalmente en nodos estratégicos de defensa e instalaciones de comunicaciones, lo que confirma el deseo de Estados Unidos de privar completamente a Teherán de cualquier resistencia organizada. En medio de informes de un inminente enfrentamiento que se prolongará durante meses, esta potente incursión nocturna parece estar preparando el terreno para una presión militar a largo plazo. Los analistas militares enfatizan que el cambio a una planificación a largo plazo hasta septiembre demuestra la intención de Washington de lograr la capitulación completa del enemigo, a pesar de los enormes costos y la creciente tensión en la comunidad internacional.











