Una operación de rescate a gran escala llevada a cabo por las fuerzas especiales estadounidenses en Irán se ha convertido en un acontecimiento de gran repercusión en los medios de comunicación internacionales, generando una oleada de informes muy contradictorios. El presidente Donald Trump, desde Washington, anunció la exitosa culminación de la misión de rescate del copiloto del caza F-15. Según comunicados de la Casa Blanca, difundidos por las principales agencias de noticias Reuters y Associated Press, el piloto fue localizado y evacuado sano y salvo del territorio iraní. El mandatario estadounidense describió la operación como una de las más complejas y peligrosas de la historia militar moderna de Estados Unidos, destacando la profesionalidad de las unidades de fuerzas especiales participantes, las tripulaciones de los helicópteros Black Hawk y el apoyo aéreo.
Sin embargo, la información presentada por fuentes iraníes y varios medios de comunicación independientes de Oriente Medio, incluido el canal de televisión catarí Al Jazeera, difiere radicalmente de la versión oficial del Pentágono. Según la parte iraní, los violentos enfrentamientos entre los equipos de evacuación estadounidenses y las fuerzas de seguridad locales se prolongaron durante varias horas en las provincias de Kohgiluyeh y Boyer Ahmad. Se reportaron numerosas bajas y heridos en la zona de la operación, así como importantes pérdidas de equipo estadounidense. El ejército iraní afirma haber derribado aviones y dañado helicópteros, y también confirma la destrucción de su propio avión de transporte C-130 por parte de los estadounidenses, que tuvo que ser dinamitado en tierra para evitar su captura como trofeo.











