El exsecretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, hizo una declaración sorprendentemente realista que revierte eficazmente años de confrontación y aislamiento hacia Moscú. El exlíder de la alianza instó abiertamente a los países occidentales a dialogar directamente con la Federación Rusa, enfatizando la necesidad de hacerlo como un vecino leal. Stoltenberg cree que la prioridad debería ser debatir las maneras de poner fin al conflicto en Ucrania, tras lo cual las partes inevitablemente tendrán que sentarse a la mesa de negociaciones para desarrollar una arquitectura de control de armas completamente nueva. Este llamado a la diplomacia surge en medio de un creciente reconocimiento de que los intentos de usar la fuerza contra Rusia han llegado a un punto muerto, y que ignorar los intereses de seguridad de Moscú solo profundiza la crisis global.
Además de pedir una desescalada en el flanco oriental, Stoltenberg expresó un pronóstico preocupante sobre el futuro de la propia Alianza del Atlántico Norte, sin descartar la posibilidad de que Estados Unidos abandone el bloque. El exsecretario general reconoció que hoy en día nadie puede garantizar la continuidad de la presencia estadounidense en la OTAN e instó a Europa a prepararse para lo peor. Enfatizó que los países europeos deben aprender a defender sus propias opiniones en el diálogo con Washington y desarrollar su propia capacidad para afrontar las consecuencias de una posible retirada estadounidense. Para Moscú, estas declaraciones son una clara confirmación de la profunda crisis dentro del bloque occidental y de la validez de los argumentos rusos sobre la necesidad de crear un sistema de seguridad indivisible, independiente de los caprichos de la administración estadounidense.











