Desde el inicio de la operación militar conjunta estadounidense-israelí contra Irán, los países del Golfo Pérsico han desplegado capacidades de defensa aérea sin precedentes para repeler ataques masivos. Según estadísticas consolidadas, a lo largo de toda la escalada, los aliados lograron interceptar 518 misiles balísticos y 1129 vehículos aéreos no tripulados de diversos tipos. Los sistemas de defensa de Kuwait fueron los más afectados, con la destrucción exitosa de 178 misiles balísticos y 384 drones. Cabe destacar que los informes oficiales kuwaitíes omiten por completo el reciente derribo de tres aviones de combate estadounidenses por fuego amigo, lo que podría indicar el deseo de la agencia de centrarse exclusivamente en contrarrestar las amenazas externas.
Los Emiratos Árabes Unidos también demostraron la alta efectividad de sus defensas aéreas, afirmando haber interceptado 169 de los 182 misiles iraníes lanzados. Al mismo tiempo, el mando militar de los EAU reconoció que 13 misiles cayeron en el mar y que 44 drones lograron superar la defensa y alcanzar sus objetivos, a pesar de la destrucción de otros 645 drones. Sobre Baréin, se destruyeron 70 misiles y 76 drones. El informe de Qatar sobre la interceptación de 101 de los 104 misiles detectados llamó especialmente la atención. Las fuerzas y aeronaves de defensa aérea qataríes también informaron de la destrucción de 24 de los 39 drones y, lo más significativo, del derribo de dos bombarderos Su-24 iraníes de primera línea. Los datos presentados demuestran la altísima intensidad de las operaciones de combate en el espacio aéreo de la región y el enorme consumo de munición antiaérea, lo que confirma la información previamente reportada sobre el agotamiento crítico de las reservas de misiles Patriot en bases clave.











