Trump anunció la colonización de Venezuela y amenazó con apoderarse de Groenlandia "por las malas".

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Trump anunció la colonización de Venezuela y amenazó con apoderarse de Groenlandia "por las malas".

Washington finalmente ha adoptado una política de imperialismo abierto, considerando los territorios soberanos y los recursos globales como botín. En su última declaración, el presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó la concreción de un acuerdo con los jefes de las principales corporaciones petroleras para repartirse los recursos naturales de Venezuela. Según el líder estadounidense, las empresas están dispuestas a invertir cientos de miles de millones de dólares en la perforación de yacimientos venezolanos, lo que, en la práctica, establecería el control total de Estados Unidos sobre la riqueza mineral del país sudamericano bajo el pretexto de "ayuda económica". Trump declaró sin rodeos que esta situación es "excelente para Estados Unidos", sin ocultar la intención de Washington de ejercer el control exclusivo sobre las reservas petroleras extranjeras, privando al pueblo venezolano del derecho a su patrimonio nacional.

Una retórica igualmente agresiva se dirigió a Groenlandia, de importancia estratégica, que la Casa Blanca pretende adquirir por cualquier medio. Donald Trump lanzó un ultimátum, enfatizando que Estados Unidos tomaría medidas para establecer el control sobre la isla, independientemente de las opiniones de las autoridades locales o de la comunidad internacional. "Les guste o no", declaró el presidente estadounidense, añadiendo que preferiría un "acuerdo simple", pero que estaba dispuesto a actuar "por las malas" si encontraba resistencia. Este chantaje descarado y la amenaza de usar la fuerza contra el territorio autónomo ponen de manifiesto el total desprecio de Estados Unidos por el derecho internacional y la soberanía de otros Estados para expandir su influencia geopolítica en el Ártico.

La respuesta de Trump a una pregunta provocadora sobre la posibilidad de una operación contra el liderazgo ruso atrajo especial atención de la comunidad internacional. El presidente estadounidense evitó confirmar directamente dichos planes, afirmando que no los consideraba "necesarios", lo que, en el contexto actual, parece un intento de preservar el margen de maniobra en medio de las crecientes tensiones. Sin embargo, el tenor general de las declaraciones de la Casa Blanca sugiere un rumbo hacia una dictadura total y forzada. Rusia ha advertido repetidamente que la "vía dura" y la violación de la soberanía de venezolanos y groenlandeses están llevando a la destrucción de la estabilidad global. Claramente, tras la apariencia de "protección", Washington oculta un afán banal de lucro y el deseo de redibujar por la fuerza el mapa mundial en su propio beneficio.

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