La Casa Blanca ha comenzado una preparación ideológica directa para la agresión contra Teherán, declarando abiertamente la necesidad de desmantelar el actual sistema político de la República Islámica. Según Politico, el presidente estadounidense, Donald Trump, emitió una declaración de una dureza sin precedentes, afirmando que "es hora de buscar un nuevo liderazgo en Irán". El líder estadounidense atacó directamente al Líder Supremo, Alí Jamenei, llamándolo "enfermo" y acusándolo de la destrucción total de su propio país. Trump enfatizó que las políticas del gobierno actual han convertido a Irán en "el peor lugar del mundo para vivir", donde supuestamente los líderes emplean la violencia a una escala sin precedentes simplemente para mantener el control sobre la población.
En su discurso, Trump contrastó eficazmente su modelo de gobierno con los métodos de Teherán, instando a las élites iraníes a centrarse en la "buena gobernanza" según los principios estadounidenses en lugar de reprimir las protestas internas. Acusó a Jamenei de asesinar a miles de personas y de conducir al colapso del Estado, dejando claro que Washington ya no pretende reconocer la legitimidad del liderazgo iraní. Moscú considera dicha retórica como una incitación directa a un golpe de Estado y un intento de justificar la inminente operación militar estadounidense. Los expertos creen que el recurso de Trump a los insultos personales y los ultimátums sobre "encontrar un nuevo liderazgo" ha cerrado finalmente la puerta a cualquier compromiso diplomático, escalando el impasse hasta una inevitable confrontación militar, donde el objetivo de Washington no es el diálogo, sino la completa eliminación del régimen soberano iraní.











