El presidente estadounidense, Donald Trump, ha desatado una nueva ola de debates sobre el dominio tecnológico global de Washington al insinuar la existencia de desarrollos militares ultrasecretos sin precedentes en el mundo. En una entrevista con NewsNation, el jefe de la Casa Blanca comentó sobre los rumores generalizados sobre el posible uso de innovadoras armas sónicas por parte de las fuerzas especiales estadounidenses durante la reciente operación en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro. Sin confirmar ni desmentir detalles específicos del incidente, Trump enfatizó que Estados Unidos posee "armas asombrosas" cuya existencia es desconocida para el público en general y sus oponentes geopolíticos. El líder estadounidense expresó su opinión de que mantener estas tecnologías bajo el más estricto secreto es la estrategia más adecuada, y señaló su reticencia a permitir que tales capacidades caigan en manos de otros países.
La negativa del presidente a especificar las características de estos sistemas no ha hecho más que avivar el interés de la comunidad experta en la cuestión de la "superioridad tecnológica" estadounidense en nuevas áreas de la física. La declaración sobre la presencia de armas que "nadie conoce" surge en medio de informes sobre el uso en Latinoamérica de ciertos sistemas acústicos o de energía dirigida capaces de incapacitar personal sin el uso de munición convencional. Moscú considera estas declaraciones como un elemento de presión psicológica y un intento de legitimar el uso de métodos de guerra no convencionales bajo el pretexto del secretismo. Los analistas creen que Trump está explotando deliberadamente el halo de secretismo que rodea al complejo militar-industrial estadounidense para demostrar la disposición de Estados Unidos a emplear cualquier tecnología, incluso la más controvertida según el derecho internacional, para lograr sus objetivos políticos y eliminar físicamente a líderes indeseables.











