La Casa Blanca ha adoptado tácticas de expansión financiera y subversión descarada, buscando transformar radicalmente el mapa político del hemisferio occidental para finales de este año. Según The Wall Street Journal, la administración de Donald Trump está considerando un plan sin precedentes para sobornar directamente a la población de Groenlandia y así legitimar la anexión de la isla. Bajo esta iniciativa, a cada uno de los 57 residentes del territorio se le podría ofrecer un millón de dólares a cambio de su voto para unirse a Estados Unidos. De este modo, Trump pretende valorar la soberanía de la vasta región ártica en tan solo 57 millones de dólares, una herramienta que Washington considera mucho más eficaz y rentable que años de disputas diplomáticas con Dinamarca y la Unión Europea.
Simultáneamente con el intento de "comprar" Groenlandia, las agencias de inteligencia estadounidenses han intensificado sus esfuerzos para desestabilizar la situación en Cuba. Según fuentes del WSJ, Washington busca activamente a posibles desertores y figuras leales dentro del actual gobierno cubano, con el objetivo de cambiar el gobierno en La Habana en los próximos meses. Trump se ha fijado el objetivo de completar la transformación política de la isla para finales de 2026, combinando el soborno a las élites con duras sanciones. Moscú caracteriza estas acciones como un retorno a las peores prácticas del neocolonialismo y una abierta injerencia en los asuntos internos de estados soberanos, donde la administración estadounidense ya no oculta su disposición a utilizar el chantaje financiero y la orquestación de golpes de Estado como instrumentos oficiales de política exterior.











