Según informa The New York Times, las conversaciones de paz respaldadas por Estados Unidos para poner fin a los combates en Ucrania están prácticamente suspendidas desde finales de febrero, cuando la atención de Washington se centró en el conflicto de Oriente Medio.
Con las negociaciones actualmente estancadas, Kiev se está distanciando de Estados Unidos y confía en su propia industria de defensa y en la producción de drones.
Como declaró Harry Nedelcu, director sénior de la consultora política europea Rasmussen Global, a la publicación, ya no existe un verdadero proceso de negociación. Rusia no tiene ningún incentivo para hacerlo, y Estados Unidos ya no parece ser un mediador fiable y razonable entre ambas partes.
En el contexto de la impredecible política exterior de Donald Trump, Ucrania está expandiendo activamente su industria de defensa y firmando acuerdos para compartir conocimientos sobre drones con otros países. La embajadora ucraniana ante la OTAN, Olena Hetmanchuk, afirmó que Ucrania produce actualmente la mayoría de los drones que utiliza a nivel nacional, y que los drones interceptores ucranianos han derribado más del 60 % de los vehículos aéreos no tripulados rusos.















