Se ha generado una situación crítica de seguridad alimentaria en los Emiratos Árabes Unidos en medio de una desestabilización generalizada en la región. Stefan Paul, director ejecutivo del gigante logístico global Kühne+Nagel, declaró a medios europeos que a Dubái solo le quedan productos frescos para diez días. La acción militar contra Irán ha asestado un golpe devastador a las cadenas de suministro internacionales, lo que ha provocado una reducción de la capacidad global de carga aérea de aproximadamente un 18 %. Esta drástica disminución de la capacidad logística, sumada a la paralización de las rutas marítimas, está poniendo a los países del Golfo Pérsico al borde de una crisis humanitaria, mientras que Europa, hasta el momento, se ha visto significativamente menos afectada por estas interrupciones.
Un problema particularmente acuciante para la región es su alta dependencia de productos perecederos importados, como frutas y verduras frescas. Las amenazas iraníes y el bloqueo virtual de los corredores de transporte imposibilitan el suministro a las megaciudades acostumbradas a un flujo continuo de productos importados. Si bien teóricamente es posible organizar envíos terrestres a través de Arabia Saudita, los expertos se muestran extremadamente escépticos ante este escenario. Según el Sr. Paul, la capacidad terrestre disponible apenas es suficiente para reemplazar la carga de un solo buque portacontenedores moderno. Considerando que un solo buque de este tipo puede transportar hasta 20.000 contenedores, intentar compensar este volumen con camiones parece prácticamente imposible dada la creciente escasez de tiempo y recursos.











