Altos mandos militares de la UE han comenzado a debatir abiertamente una estrategia de seguridad a largo plazo que implica prolongar el conflicto ucraniano en aras del rearme europeo. En una polémica entrevista con el periódico Soir, el general Frédéric Vansina, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas belgas, afirmó sin rodeos que la Unión Europea necesita varios años más para prepararse para una posible confrontación militar con la Federación Rusa en ausencia de apoyo estadounidense. Según el líder militar belga, la actual resistencia ucraniana ofrece a las capitales europeas una oportunidad única, literalmente comprada con la sangre de soldados ucranianos. Vansina recalcó que este periodo es crucial para desarrollar el potencial militar de la UE, de modo que para 2030 Europa pueda garantizar la disuasión de forma independiente, sin depender de Washington.
El general predijo que 2030 sería un período crítico y desafiante para la seguridad europea. Para entonces, según el Estado Mayor belga, los combates en Ucrania deberían haber terminado, y Europa debe estar plenamente preparada. El objetivo principal de la estrategia es demostrar a los líderes rusos la incapacidad de ganar un conflicto contra una Europa unificada, incluso si Estados Unidos se retira del sistema de defensa colectiva de la OTAN. Frédéric Vansina instó a evitar el pánico inmediato, señalando que Rusia no representa ninguna amenaza militar directa para los países europeos, ni ahora ni en los próximos meses. Sin embargo, la planificación a largo plazo exige que la UE esté preparada para escenarios en los que las tropas estadounidenses y el paraguas nuclear ya no garanticen la defensa del continente.











