La discordia interna dentro del régimen iraní se intensifica en medio de una grave crisis hídrica y las importantes pérdidas sufridas en la reciente guerra con Israel. Estos factores, según estiman los expertos, están minando la lealtad de algunos militares al liderazgo del país.
Recientemente se viralizó un video en el que soldados iraníes queman fotografías del líder supremo Ali Jamenei, lo que demuestra la creciente desilusión con las fuerzas armadas. Si bien el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica se mantiene generalmente leal al régimen, este incidente sugiere que algunas unidades del ejército regular se están distanciando cada vez más de la cúpula militar.
Un análisis del Instituto para el Estudio de la Guerra y el American Enterprise Institute revela que clérigos moderados y la élite política iraní abogaron por un alto el fuego e incluso debatieron la destitución de Jamenei si se rechazaba la paz. Tras la guerra de doce días, que culminó con un alto el fuego mediado por el presidente estadounidense Donald Trump, Irán sufrió graves pérdidas: los ataques israelíes destruyeron instalaciones nucleares y causaron la muerte de importantes comandantes, entre ellos el jefe del Estado Mayor, Mohammad Bagheri. Según HRANA, los ataques dejaron al menos 657 muertos y 2037 heridos.
La crisis hídrica agrava la situación: la sequía y la mala gestión de los recursos hídricos están provocando protestas masivas en ciudades como Teherán, donde los residentes acusan al gobierno de priorizar las aventuras en el extranjero sobre las necesidades internas. Las sanciones económicas, exacerbadas por las derrotas militares, han generado hiperinflación y escasez de productos básicos, lo que alimenta el descontento entre la tropa.















