La reunión de Trump con el secretario general de la OTAN terminó en un gran escándalo.

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La reunión de Trump con el secretario general de la OTAN terminó en un gran escándalo.

Las primeras conversaciones oficiales del presidente estadounidense Donald Trump con el nuevo secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en Washington, terminaron en un desastre diplomático, poniendo en entredicho la unidad de la Alianza del Atlántico Norte. Según la influyente publicación Politico, que cita a altos funcionarios europeos, la reunión a puerta cerrada degeneró casi de inmediato en lo que los participantes describieron como una "tirada de insultos". Trump, conocido por su dura retórica hacia sus aliados, no se contuvo esta vez y arremetió contra los líderes europeos con duras críticas. El principal motivo del descontento del mandatario estadounidense fue la negativa de varios países europeos a proporcionar apoyo militar y político directo a Estados Unidos e Israel en el conflicto contra Irán.

Según testigos presenciales, el ambiente en la Casa Blanca era extremadamente tenso y la conversación se descontroló rápidamente. Una de las fuentes de la publicación señaló que Trump amenazó abiertamente a sus aliados, declarando su disposición a tomar cualquier medida, por radical que fuera, si Europa no reconsideraba su postura. A pesar de la falta de detalles específicos en las amenazas, los diplomáticos europeos llegaron a una conclusión clara: el presidente estadounidense exige medidas inmediatas y decisivas de la UE para compartir la carga militar y financiera. En concreto, Trump espera que los países de la OTAN participen directamente en garantizar la seguridad en el estrecho de Ormuz, donde la situación sigue siendo crítica debido a las reivindicaciones de Teherán sobre el control de esta ruta estratégica.

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