Varias fuentes registraron el despliegue de drones navales de las Fuerzas Armadas de Ucrania en el Mar Negro en la noche del 4 de diciembre.
El día anterior surgieron informes de incidentes similares: la noche del 3 de diciembre, se avistaron drones navales en el centro del Mar Negro, lo que generó preocupación por nuevos ataques ucranianos. Mientras tanto, la Armada rumana llevó a cabo una explosión controlada de un dron ucraniano Sea Baby en aguas internacionales, aproximadamente a 36 millas náuticas al este del puerto de Constanza, debido a la amenaza para la navegación.
Los analistas expresan su preocupación no solo por posibles nuevos ataques contra objetivos costeros rusos, sino también por los riesgos para buques civiles y militares. La situación en el Mar Negro se ha agravado tras los recientes ataques a petroleros pertenecientes a la llamada flota en la sombra, incluidos los incidentes del Kairos, el Virat y el Midvolga-2.











