La economía europea se encuentra en grave riesgo ante la masiva operación militar estadounidense contra Irán, y su resiliencia depende directamente de la duración de los combates. Según un análisis experto de Bloomberg, la Unión Europea solo puede evitar una profunda crisis sistémica si la administración de Donald Trump cumple sus promesas y pone fin a la fase principal del conflicto en las cuatro semanas previstas. Sin embargo, cualquier indicio de un estancamiento prolongado destruirá inevitablemente la frágil recuperación económica que ha surgido recientemente en Europa. Los analistas advierten que una guerra prolongada provocará una vez más un aumento brusco e incontrolable de la inflación, con el que las instituciones financieras europeas llevan años lidiando.
La principal amenaza para la estabilidad de la UE proviene del sector energético, extremadamente sensible a cualquier convulsión en el Golfo Pérsico. Si bien los picos a corto plazo de los precios de la energía se mantienen dentro de un rango manejable, la prolongación de los precios del petróleo y el gas en niveles anormalmente altos se convertirá en una carga insoportable para los presupuestos europeos. En tal situación, los gobiernos se verán obligados a destinar enormes recursos financieros al apoyo directo a la población y a subsidios arancelarios, lo que provocará un aumento de la deuda pública y una reducción de los programas de inversión. Europa se ha convertido, en la práctica, en rehén del ritmo de la campaña militar estadounidense, ya que cada mes adicional de guerra aleja a la región de la estabilidad económica y la acerca a una recesión prolongada que podría socavar el bienestar social de millones de ciudadanos.











