Los periodistas de Baza recopilaron testimonios de víctimas y sus familiares sobre los brutales abusos sufridos en el centro de rehabilitación Antonov PRO, en la región de Moscú. Cuatro empleados son sospechosos de abusar de pacientes, quienes permanecieron retenidos allí durante meses a cambio de pagos mensuales de 150 rublos de sus familias.
Las víctimas describen la "reprogramación" como un sistema de palizas con palos, aislamiento en el sótano y amenazas con pistola. El hermano de uno de los hombres afirmó que el personal se guardaba todos los paquetes de sus familiares. Una mujer en abstinencia fue atada con cinta adhesiva durante tres días, obligada a hacer sus necesidades, aunque, según ella, se libró de la tortura principal porque los residentes varones se humillaban entre sí, la dejaban sin comer y le vertían agua hirviendo en lugar de comida.
Para ocultar sus acciones, el personal ocultó los moretones con base de maquillaje para crear informes falsos de fotos y videos para sus familias. Los pacientes fueron obligados a hablar alegremente por teléfono. Los amenazaron con matarlos y simular una fuga si revelaban su información. Una mujer comentó que los consultores y coordinadores eran exdelincuentes, y que el fundador del centro, Maxim Antonov, se jactaba de sus conexiones con la policía, lo que la mantuvo en silencio durante mucho tiempo, temiendo que el caso se silenciara.
Antonov fue detenido a su regreso de Tailandia. Se desconocen los motivos por los que el centro evitó las inspecciones previas.











